lunes, 12 de marzo de 2012

En Cruz Roja la integración es posible


GENTE

• Con el apoyo de una traductora del lenguaje de signos
Rosa Mª: una persona sordomuda, asiste como alumna a un curso de auxiliar en geriatría en Cruz Roja

Rosa Mª se dio cuenta al poco de nacer que era diferente.
Vivía en un mundo de silencios; pero eso no fue obstáculo para que la pequeña luchará por ocupar su lugar, en una familia de 8 hermanos, ella aprendió pronto a luchar y exigir su lugar. Así ha conseguido llegar hasta hoy y alcanzar lo que más desea: “Que me traten como a los demás, con derecho a aprender y ocupar el lugar que me corresponde como persona, como ser humano.”

Todo el agradecimiento para Cruz Roja que le ha dado la oportunidad de realizar un curso de auxiliar en geriatría. Cada día llega contenta al centro, junto a otras 14 personas de diferente procedencia y condición, pero todos ilusionados en formarse para poder trabajar un día como auxiliares en un centro para mayores.

Frente a Rosa Mª se sienta cada día Paula, que le interpreta, a través de signos, las explicaciones de Elena, la profesora del curso. Paula Gradoli, trabaja como intérprete del lenguaje de signos, para la Federación de Personas Sordas de la Comunidad Valenciana.
Lleva poco tiempo, pero está realmente encantada con la labor de ayudar a Rosa en su aprendizaje.

“Es un curso muy diverso. Hay gente de diferentes lugares, hombres, mujeres, gente más jóvenes y de más edad, pero se llevan fenomenal y todos comparten un gran interés por aprender todo lo relacionado con la geriatría, Estoy encantada”, dice Elena, la profesora. Cruz Roja, siguiendo en su línea de integrar a personas con discapacidad ha hecho un gran esfuerzo para conseguir que esta alumna pueda participar en la acción formativa, con normalidad y ofrecerle nuevas oportunidades

Por su parte, los alumnos todos se llevan fenomenal con Rosa, al principio les sorprendió, pero ahora dicen que aprenden día a día, no sólo el lenguaje de signos, con el que se familiarizan, si no por su actitud tan vital y positiva. Mientras Rosa Mª , dice que en la Asociación de Sordomudos de Castellón todos le preguntan cómo lo ha conseguido. Muy sencillo, a base de insistir porque yo lo consideraba justo y posible.

Es tajante, porque Rosa cree en sus capacidades.
Yo tengo un amigo, también sordo, en Sevilla que trabaja de enfermero y aquí en Castellón tengo otras dos amigas, María y Eva que también trabajan en el hospital.
Ella reconoce sus limitaciones, pero es capaz de hacer entender por cualquier persona.
Lo más admirable de Rosa es la confianza en sus capacidades, por encima de las limitaciones, que quizás todos se han empeñado en destacar.

Cruz Roja cuenta con amplia trayectoria y experiencia en materia de formación. Desde 1997 han pasado una media de 130 alumnos por año, quienes se han formado en las especialidades de auxiliar en geriatría, salud mental, electricidad ó fontanería. Precisamente en estos momentos se recogen las fichas de alumnos para iniciar tres talleres en Vinaròs, La Vall y Castellón, dirigidos a personas con discapacidad , por enfermedad mental, cuyo objetivo es la atención educativa para adultos. Una oportunidad que Cruz Roja ofrece, con el apoyo del SERVEF a unas 30 personas, con estas características.

Ante la situación y al observar la necesidad de inserción, desde el año 2000 , Cruz Roja pone en marcha el plan de empleo, a fin de facilitar a las personas con especial dificultad la posibilidad de incorporarse al mercado laboral. Un servicio más, que pretende dar apoyo a colectivos vulnerables y nos permite, igualmente seguir cada vez más cerca de las personas.

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