martes, 3 de marzo de 2020

Taekwondo para Sordos (Testimonios y Recomendaciones)

La velocidad conque el Taekwondo invade positivamente todos los factores de la sociedad, nos hacen encontrar motivos para aprender y especializarnos o sencillamente conocer todas las áreas donde este arte-deporte está inmerso.

Como ya saben el Taekwondo para Sordos, tiene su propio campeonato mundial de artes marciales, donde participan las disciplinas del Karate-Do, el Judo y El Taekwondo. Asimismo, tienen sus propios Juegos Olímpicos, lo que representa que cada país, además de todas las modalidades que maneja, también debe ocuparse de los sordos.
El GM. Jorge Kahakajian, fue un campeón de leyenda en los 90 representando a Venezuela en categoría convencional. Estuvo al frente como Director Técnico de la selección nacional de Sordos de ese país por varios años, incluyendo obteniendo medallas mundiales y olímpicas de Sordos.

“El proceso de integración, de los o las estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE), representan un reto y una increíble experiencia, porque los sordos son personas con una alta capacidad de aprendizaje del Taekwondo”, expresa a mundotaekwondo.com.

Basado en su experiencia, el técnico considera que en el caso del niño con deficiencia auditiva “el rendimiento físico podrá llegar a ser muy parecido al de la población normal, siempre que el entrenamiento recibido se adapte a la deficiencia sensorial”, dice Kahakajian.
Aclara que para los  entrenadores no es tarea fácil dictar entrenamiento porque se debe transmitir con un lenguaje para ellos lo que requieres, “ya que el proceso de aprendizaje para los o las estudiantes con deficiencias auditivas debe tener apoyos y ayudas constantes”, considera.

DATO

La sordera se puede definir como el impedimento auditivo tan severo que le impide al niño/a procesar información lingüística a través de la audición con o sin instrumentos amplificadores. Según la Conferencia de ejecutivos de la Escuela Americana de Sordos reside en la capacidad para interpretar el lenguaje hablado mediante el oído, sin embargo, la diferencia entre una persona oyente y otra sorda es nula. Solamente al andar se puede diferenciar. Nunca puede guardar la línea estética de su paso. No por defectos físicos en sus piernas o caderas sino porque tienen arraigada la costumbre de estar siempre pendientes del entorno que les rodea (vista), es decir, al mirar constantemente alrededor no puede seguir una línea recta y este problema en la práctica deportiva afecta mucho.

Seguramente el deporte, la actividad física y la educación física para personas con discapacidad nunca antes había recibido tanta atención desde las Ciencias del Deporte, y nunca habían sido tan socialmente reconocidos en nuestros países como lo son actualmente (Pérez, Reina y Sanz, 2012), de allí, que es preciso que los entrenadores o profesores de Educación Física tengan una adaptación de sus métodos pedagógicos propios de la enseñanza o entrenamiento para personas deficientes auditivas, es decir, una formación más especializada. Hay que reconocer que esa adaptación es demasiado empírica puesto que, al no conocer a fondo a los deficientes auditivos han tenido que tantear y realizar muchas pruebas y ensayos, y con ellos muchos errores y aun seguirán cometiéndolos.

Es por ello, que a continuación se indican algunas recomendaciones según adaptaciones físicas, comunicativas y materiales para el docente de Educación Física y/o entrenadores deportivos en favor de la inclusión de estudiantes o atletas con discapacidad auditiva en clase (Bernal, 2002; Ríos, 2003, 2006; Soto, 2007; Mendoza 2009; Reina, 2010; Sanz y Reina, 2012), entre las que podemos resaltar:

Equipo Sordos Venezuela.

1.- Adaptaciones Físicas o Espaciales.

     1.1.- El atleta debe tener una buena visibilidad de la cara del entrenador (no pasearse ni taparse la cara al hablar) y a ser posible leerle los labios. Muchas personas con discapacidad auditiva son capaces de leer en los labios de su interlocutor; en tal sentido, hablarles de frente y sin que exista ningún problema de percepción del movimiento de los labios. Para ello, se puede proponer la distribución de los atletas en círculo o en forma de “U”.

     1.2.- Colocar al atleta con discapacidad auditiva cerca de aquel que habla.

     1.3.- Propiciar una buena iluminación y visibilidad, ya que es la principal fuente de información del alumno con discapacidad auditiva.

2.- Adaptaciones comunicativas.

     2.1.- Hablar con naturalidad, por ejemplo, sin preocuparse por decir “oye” u “oiga” cuando hablen con personas con esta discapacidad: ellos están habituados a decir las cosas de esta manera, evitando el uso de argot y la utilización de palabras sueltas. Si no te entiende, hemos de repetir el mensaje, construyendo la frase de forma más sencilla y corta, pero correcta, y con palabras de significado similar. Así mismo, comprobar y chequear la comprensión del estudiante y/o atleta (Ferrández y Villalba, 1996).

     2.2.- Utilizar un tono de voz natural y normal, sin gritar. Ser expresivo explicando sin exagerar el gesto ni muy rápido ni tampoco muy lento. Muchas veces, puede ser de gran ayuda el ser expresivos en las explicaciones, pero sin gesticular excesivamente.

     2.3.- Dar por escrito o explicar de forma visual cualquier norma o regla.

     2.4.- Si se utilizan señales acústicas, adaptarlas con señales gestuales o visuales.

     2.5.- Usar gestos, por ejemplo, a la hora de contar o nombrar a alguien.

     2.6.- Utilizar signos y señas que puedan ayudar a comprender el mensaje que se intenta transmitir con paciencia y con la seguridad de que se está recibiendo.

     2.7.- Procurar que el ambiente de desarrollo de la sesión sea tranquilo, es decir, evitar los ruidos y los alborotos, ya que esto dificulta la audición de los atletas con hipoacusia.

3.- Adaptaciones de materiales y ayudas técnicas.

     3.1.- Controlar la atención con diferentes señales mediante ayudas visuales (pizarras, graficas, dibujos, imágenes, esquemas, etc.), es decir, el uso de recursos didácticos complementarios tales como pañuelos de colores, tarjetas de colores, o uso de una pizarra, ayudará a la comprensión de los ejercicios.

     3.2.- Proporcionar información previa y documentación antes de iniciar la clase.

     3.3.- Usar marcas visuales (colores) para señalar los diferentes espacios.

     3.4.- Utilizar estrategias, técnicas y estilos didácticos que permitan la interrelación, comunicación y participación activa del atleta deficiente auditivo junto con sus compañeros, y, cuando sea necesario, asumir responsabilidad en el proceso de enseñanza aprendizaje.

     3.5.- Se hace adecuado reducir el número de ejercicios por sesión (que haya pocos ejercicios), ya que cada vez que hay que explicar un nuevo ejercicio se pierde mucho tiempo. Para perder el mínimo tiempo hay que pensar en cambiar lo menos posible la estructura y organización de los grupos, o hacerlo con coherencia.




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